lunes, 29 de septiembre de 2008

El día que apreciaste el vino…

El día que apreciaste el vino, no fue un día cualquiera; fue un día en el que tanto tu como yo nos sentíamos orgullosos de nosotros mismos, tu por haber aprendido algo tan gentil y bello al mismo tiempo; y yo por haberme sentido satisfecho después de largos días de convencimiento. El día que apreciaste el vino, fue el día en que supe que se abrían nuevas brechas en nuestro lenguaje comunicativo, fue el día en me contaste tantas cosas que para ti eran totalmente nuevas y que me hiciste pensar que eran lo mas grande del mundo… Y lo son. Por eso, el día en apreciaste el vino por primera vez, lo marco en el calendario como un día celebre y grato, principio de largas aventuras y bohemias que presiento duraran por toda nuestra eternidad.

He aquí un regalo que alarga los detalles,

Nervioso, pero sin duelo
A toda la concurrencia
Por la mala voz suplico
Perdón y condescendencia.

Con mi cara de ataúd
Y mis mariposas viejas
Yo también me hago presente
En esta solemne fiesta.

¿Hay algo, pregunto yo
Más noble que una botella
De vino bien conversado
Entre dos almas gemelas?

El vino tiene un poder
Que admira y que desconcierta
Transmuta la nieve en fuego
Y al fuego lo vuelve piedra.

El vino es todo, es el mar
Las botas de veinte leguas
La alfombra mágica, el sol
El loro de siete lenguas.


Algunos toman por sed
Otros por olvidar deudas

Y yo por ver lagartijas
Y sapos en las estrellas.


 

*Poema de Nicanor Parra.


 

Ciao…

Vizcayne.

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